El aceite de emú se presenta como un innovador producto, con múltiples propiedades. No sólo para el cuidado de la piel, cualidad por la que se ha hecho conocido, si no también para tratamientos musculares y para un cuidado integral del organismo.

 

Aplicado sobre la piel, el aceite de emú hidrata, reduce líneas de expresión y estimula las células nuevas, esto último, ayuda en la cicatrización. Lo mejor es que es hipoalergénico y de origen natural, por lo que no produce alergias y no tiene efectos secundarios como algunos productos químicos.

 

Se produce en base al aceite de un ave llamada emú, parecida al avestruz, originaria de Australia. Su carne, sus plumas y, obviamente, su aceite fueron utilizados durante siglos por los aborígenes australianos. Un secreto oceánico que hoy se usa en todo el mundo.

 

Últimos estudios han demostrado los efectos del aceite de emú como analgésico, relajante muscular y reumático. Por si fuera poco, su consumo en cápsulas disminuye el colesterol malo de la sangre y durante el embarazo, ayuda al crecimiento y desarrollo del bebé. En definitiva, demasiado completo. Para utilizarlo en cualquier etapa de la vida.

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