Lecciones sobre Amistad

En la vida he aprendido de mis amigos casi todo lo que sé. Y el casi es sólo por técnicas del oficio que se aprenden a pura práctica. Pero en realidad, las cosas más importantes que sé y atesoro me las enseñaron ellos. Y ahora, a mis 32 años, puedo decir que me han enseñado mucho. Mucho más de lo que cualquier otra relación familiar o de amor me dejaron en el alma. De partida, gracias a mis amigos conocí el amor: aprendí muy rápidamente que la amistad es el amor más profundo, sincero y desinteresado de todos. El que no tiene la obligación de estar ahí para ti, pero siempre está. El que no te abandona bajo ninguna circunstancia. El que te quiere y te acepta tal y como vienes, sin pretender cambiarte para que te adaptes a moldes ajenos. El que te socorre y celebra tus triunfos.

Aprendí que las parejas pasan, que las familias no necesariamente te aman de vuelta, que el trabajo, el dinero y el éxito van y vienen y que de un día para otro puedes perderlo todo,  menos a tus amigos de verdad. (Porque también aprendí que una sólo sabe quienes realmente son tus amigos en las peores. En las mejores están ellos y todos los demás). Aprendí que escogí en mis amistades a la mejor familia que alguien pueda soñar para avanzar confiada y feliz hacia al futuro. Aprendí que mis amigos son quienes me dicen la verdad por dolorosa que sea. Quienes me advierten cuando estoy en peligro o  metiendo las patas. Porque un amigo de verdad no es el que te aplaude todas las gracias, sino quien está en tu vida para mejorarte como persona, para aportarte en tu crecimiento, para hacerte ver cuando no ves. Pero con cuidado, dulzura y cariño. Sin dárselas de instructor, sin herir tus sentimientos, sin aires de superioridad moral, sin decir “te lo dije”.

Aprendí que los amigos están ahí para aconsejarte y respetan tus decisiones cuando no las comparten contigo. Aprendí que son quienes están dispuestos a recogerte cuando te caes y hacerte cariño y luego, cuando ya estás más en pie, hacerte ver por qué caíste para que no tropieces de nuevo. Aprendí que alguien que te miente, hace cosas a tus espaldas o te traiciona no es ni nunca fue tu amigo, por mucho que lo proclamara a los cuatro vientos. Porque un amigo habla con actos, no con discursos bonitos. Aprendí que amigo es una palabra que le queda demasiado grande a las personas con quienes sólo te juntas para divertirte y hablar alguna banalidad sin profundizar realmente en nada. Aprendí que con los años, la cantidad de amigos se va reduciendo porque una mejora el olfato, porque te das cuenta de que para un amor tan importante tampoco sirve cualquier micro y porque es mejor tener pocos amigos pero buenos que estar rodeado de una multitud de personas cuyas reales intenciones no logras distinguir. Aprendí que el tiempo y la distancia sólo fortalecen las amistades sinceras. Aprendí que tengo amigos muy diversos, pero todos comparten algo esencial: los valores que para mí están primeros en la lista de virtudes como el respeto por los demás, honestidad, bondad, lealtad y consecuencia. Y también, con más dificultad por mi tozudez, aprendí a respetarlos y quererlos en su diversidad. Aprendí que sólo a ellos puedo confiar mis secretos porque jamás serían capaces de usar la información que compartimos para hacerme daño, sino sólo para comprenderme mejor. Aprendí que mis amigos me alegran la vida, la casa, el tiempo y la perspectiva del futuro. Aprendí que a mi hermano lo amo más que por el lazo familiar, porque es uno de mis mejores amigos. Aprendí que por ellos soy capaz de dejar todo botado con tal de acompañarlos cuando me necesitan. Aprendí a regocijarme de orgullo gracias a ellos. Porque de todos y cada uno, me siento profundamente orgullosa de cómo son, lo que hacen y de su calidad humana. Aprendí que al menos en este amor, escogí muy bien. Aprendí millones de lecciones de vida a través de sus palabras y momentos compartidos. Y claro, aprendí gracias a ellos que nunca estoy sola. Porque me tengo a mí misma. Y porque los tengo a ellos, justo en el centro de mi corazón y haciendo el cable a tierra más fuerte y duradero de este mundo.

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